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No cabe duda que el momento más difícil en la vida de un emprendedor es contar con la liquidez necesaria para desarrollar su proyecto empresarial, y máxime si estas personas son jóvenes y no cuentan con la solvencia de sus padres. Es un duro proceso que puede terminar finalmente con el abandono de la iniciativa.

No obstante, los jóvenes emprendedores cuentan en estos momentos con algunas vías de financiación muy especiales para afrontar las necesidades de su nueva etapa empresarial. Se tratan de los préstamos destinados a este importante colectivo social, y que algunos bancos se encargan de comercializar entre sus clientes.

De momento no hay habilitadas excesivas propuestas, pero sí las suficientes como para poder llevar a la práctica sus ideas. Se trata de préstamos de entre 10.000 y 35.000 euros que están destinados a esta actividad profesional, y que cuentan con plazos de amortización muy flexibles, que van desde los 2 años a un máximo de 10.

Pero lo más importante en estos productos bancarios son los tipos de interés que aplica. Pues bien, son más beneficiosos para sus demandantes, en no más del 7%, y generalmente exentos de cualquier clase de comisiones. Además, suelen contar con otras aportaciones, como son los períodos de carencia, o poder cancelarlos con anticipación, sin ninguna penalización.

Para acceder a estos productos hay que presentar el proyecto, y será necesario que éste sea viable, en cuyo caso se aprobará la demanda rápidamente, sin la necesidad de presentar cualquier clase de aval, ni familiar ni profesional. Entonces ya estarán listos los jóvenes emprendedores para firmar el contrato.

Se trata de una de las líneas de financiación más favorables, y que sin constituir un crédito blando, permiten a sus demandantes iniciar un proyecto profesional en el que creen. Precisamente al principio, que es el momento más decisivo para acometer este reto.

Y que en cualquier caso, se diferencia de los créditos a emprendedores de mayor edad, que cuentan con otros productos más específicos en la actual oferta bancario de este año.

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“Porque acabar los estudios no es el final” es el eslogan que ha puesto en marcha Banco Sabadell para comercializar su “Crédito Master”, y que está destinado para los estudiantes que hayan cursado una carrera y ahora desea completar su formación, habilitándoles una ayuda para encauzar su futuro profesional financiándoles un máster o un curso postgrado.

El coste para financiar estos estudios es inferior a 45.000 euros, en el que están incluidos otros gastos, como los relacionados con el material de estudio necesario, o también su estancia en el extranjero. Si el pago de sus estudios debe realizarlo al inicio de cada curso escolar, puede solicitar que el crédito se realice en diferentes cantidades parciales del importe solicitado. De esta manera sólo paga intereses sobre el importe utilizado.

Se trata de un producto bancario que contempla un plazo para su devolución que alcanza los 10 años, en el que se incluye – como aportación con respecto a otros diseños – un período de carencia que puede ayudar a los jóvenes clientes a sufragar más cómodamente este vía de financiación tan solicitada por ellos.

Todo ello a través de 12 cuotas anuales, en donde puede elegirse pagar sólo intereses durante la realización de estudios (carencia), con un plazo máximo de 5 años. En una de las ofertas para el lanzamiento de esta vía de financiación. Y que ofrece mayores prestaciones y servicios que en otros productos menos específicos y abiertos a todos los sectores de la sociedad.

Otro de sus elementos de disuasión se basa en los tipos de interés que aplican, al ser más benévolos y favorables. Esto en la práctica se traduce un tipo de interés anual del 7%, y que es más asumibles para los intereses de este colectivo social, por las especiales características del mismo.

No obstante, conlleva una serie de comisiones que gravan el resultado final de este préstamo. Una de ellas es la tasa de apertura, que llega al 1,50%, y otra por compensación de reembolso anticipado, que es del 0,50%.

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Los trabajadores con sueldos más bajos, por debajo de los 800 euros cuentan con pocas opciones para que les sean concedidos las vías de financiación habilitadas por los bancos. A pesar de esta gran traba para conseguir alguna punta de liquidez no tienen que desistir, ya que algunos pequeños créditos pueden formalizarlos con estos sueldos.

Se trata de los préstamos más pequeños en cuanto a su importe mínimo, y que deben ser acompañados por plazos de amortización mucho más amplios para que las cuotas mensuales puedan realizarse durante la vida de este producto bancario. De esta forma, se reducen en gran cantidad las propuestas que vienen comercializando las entidades de créditos.

Asimismo, deben estar exentos de comisiones y otros gastos administrativos para no incidir en el nivel de endeudamiento de sus titulares. Y a ser posible con los tipos de interés más competitivos del mercado bancario, que en cualquier caso pasan por estar situados por debajo de la barrera del 8%, y que puedan asumir con los salarios que tienen estos trabajadores.

Por otra parte, no deben contemplar gastos adicionales que dificulten su devolución, y en donde la última palabra siempre la tendrá la entidad encargada de conceder el importe requerido por los clientes. Pueden ser créditos personales, para el consumo, para la compra de algún bien materia, incluso para sufragar alguna necesidad que se les presenten en un determinado momento.

Solamente aplicando estas estrategias conseguirán que les sean concedidos, aunque pueden que les exijan un aval para conformar la operación con todo tipo de garantías, que puede proceder de amigos, familiares o compañeros de trabajo. Y en no más de 3 o 4 días dispondrán de sus aportaciones en su cuenta corriente.

Bien es cierto que la oferta se reduce sensiblemente, pero tendrán recursos para obtenerlos con estas características tan especiales de los usuarios bancarios. Solamente estarán diferenciados por las señas de identidad de cada uno de ellos, que se presentan con formatos diferentes, aluno de ellos innovadores.

 

créditos

 
Cuando acaben estas vacaciones serán muchos los hogares españoles que tendrán que afrontar los gastos procedentes de la vuelta al cole de sus hijos. En muchos se podrá desequilibrar el presupuesto de los hogares, en otros no tendrán más remedio que acudir a los ahorros de toda vida. Y en tercer lugar, demandar un crédito para satisfacer estas necesidades.

Son los denominados créditos para la vuelta al cole, y que están comercializados cada vez por más entidades financieras que los han incorporado a su oferta de financiación, a través de propuestas muy variadas, pero con un único objetivo: que los peques de la casa puedan empezar su nuevo curso con completas garantías.

A través de esta clase de financiación se sufraga el vestuario, el material escolar, libros, e incluso hasta la matrícula del nuevo curso. Para ello, se puede demandar hasta 25.000 euros como tope máximo, que puede amortizarse en un plazo máximo de entre 3 y 5 años, y que no aporta especiales condiciones de contratación.

Los tipos de interés que aplican a estos productos bancarios varían en función de su emisión, pero habitualmente oscilan en una franja que va desde el 8% y hasta el 12%. Y a lo que hay que añadir las posibles comisiones que encarecerán el precio final que sus demandantes tendrán que abonar por disponer de esta punta de liquidez tan especial.

Todos los años, en estos vacacionales, empiezan a renovar o desarrollar estas vías de financiación, aportando nuevas prestaciones para que los clientes se decanten por el modelo que lanzan al mercado, por encima de los habilitados por parte de la competencia.

Desde este escenario, los padres podrán acudir a estos créditos para pagar estas necesidades que tendrán que asumir a la vuelta de las vacaciones, sin desajustar el saldo de sus cuentas bancarias, y afrontar otra serie de gastos también muy necesarios para sus intereses: pago de las hipotecas, alimentación, vestuario y otra serie de gastos necesarios para ellos.

 

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Son muchos y de diversa naturaleza los préstamos que vienen comercializando los bancos para atender las necesidades educativas de sus clientes más jóvenes. Y entre ellos destaca el denominado préstamo estrella matrícula que ha lanzado al mercado La Caixa para conseguir estos objetivos por parte de sus clientes.

Se trata de una vía de financiación que es válida para cualquier tipo de curso. Tanto para la matrícula como para los gastos derivados con los estudios que quiera realizar el estudiante. Puede ser una carrera universitaria, un curso, un máster u otros diferentes. Y que se pueden afrontar a través de cuotas mensuales.

Este producto bancario permite a sus demandantes financiar su matrícula o curso, con un único pago inicial. El importe cubre la matrícula y pequeños gastos relacionados, sea cual fuese su cantidad. Ofreciendo hasta 11 meses para pagar el préstamo. El importe se mantiene fijo, aunque los tipos de interés del mercado varíen. Y en cualquier caso se comercializa sin comisión de estudio para favorecer los intereses de los universitarios.

Esta oferta, por otra parte, está desarrollada específicamente para el colectivo de estudiantes, en sus diferentes actividades académicas, y su concesión está sujeta a perfiles de riesgo y estudio según los criterios de la entidad emisora de esta fuente para la financiación.

Si bien no tiene un límite en el importe demandado, ocurre algo similar con el período de carencia, que en este caso no se aplica para facilitar el pago de la aportación bancaria. Y que en cualquier caso, puede comercializarse desde cualquiera de sus sucursales bancarias, y también en formato online a través de su “línea abierta”.

Este crédito se una a otros con similar finalidad que están distribuidos por este grupo bancario, y que tienen a los jóvenes universitarios como principales destinatarios de todas sus propuestas en créditos para el estudio, aunque con diversas condiciones en su contratación, tanto en su importe máximo como en los plazos de amortización, que se desarrollan bajo diferentes ópticas comerciales ante estos clientes tan singulares.

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Una de las actividades favoritas de los jóvenes es salir al extranjero. Pero no en todas las ocasiones es para pasar unos días junto a sus amigos. Muchas de las veces se debe a obligaciones académicas, intercambios culturales, o sencillamente para realizar su viaje de estudios.

Necesitarán de un importante desembolso monetario, ya que tendrán que pagar los transportes, estancias, manutención y los gastos que realizan en estos viajes. Probablemente las aportaciones vendrán directamente de sus padres (o de otros familiares). Pero de no ser así, no tendrán más remedio que solicitar un préstamo que cumpla con esta finalidad.

Su demanda se hará a través de los préstamos habilitados para esta actividad, y que son comercializados por buena parte de las entidades financieras. Se trata de unas vías de financiación que cuentan con un tipo de interés más competitivo, y que sitúa en un margen que oscila entre el 6% y 8%. Y en cualquier caso, por debajo del concertado para otra clase préstamos.

Disponen de una línea de crédito de hasta 15.000 euros, y con un plazo de amortización bastante flexible, pero que raramente supera los 5 años. No obstante, una de sus principales aportaciones es que estos productos presentan un período de carencia que suele alcanzar los 12 meses, y que ayuda a sus demandantes a pagar su deuda.

Otra ventaja en su concesión, que es casi nunca se aplica ningún tipo de comisión, y tan solo en modelos muy puntuales hay que abonar en torno al 1% por las de apertura. Al tratarse de un producto muy competitivo, hay mucho margen de mejora, al desarrollarse diferentes modelos en los que existen muchas aportaciones. Y que solamente faltará encontrar aquel préstamo que mejor se adapte a las necesidades de sus solicitantes.

Y en cualquier caso, estamos hablando de una de las ofertas más prolíficas por parte de las entidades bancarias, que incluso lo desarrollan a través de los departamentos creados para los clientes entre 18 y 25 años.

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Todos los jóvenes, que hayan cumplido su mayoría de edad, estarán en situación de solicitar un crédito ante su entidad financiera, y de cualquier clase. Pero no será tan fácil como puede parecer. Necesitarán unos requisitos básicos, que no en todos los casos los cumplirán, tal y como fuesen parte de otros segmentos sociales.

Deberán aportar una nómina o unos ingresos fijos para que les admitan su solicitud. No siempre será fácil debido al paro juvenil en España. En cuyo caso no tendrán más remedio que acudir a sus padres, que podrán avalar la concesión del crédito. Una situación que se cumple en la mayoría de las ocasiones.

También tienen reservados una serie de créditos que están habilitados para ellos, y que se conceden bajo formato muy beneficiosos para esta parte de la sociedad, incluso sin intereses. Principalmente son los destinados a estudios, sacarse el carnet de conducir o para comprar sus equipos informáticos. Los problemas en su formalización serán prácticamente nulos, o al menos, contarán con la confianza de su banco para concederlos.

Peor lo tendrán si su finalidad es solicitar un crédito hipotecario. De poco les valdrán las ayudas de sus padres, sino tienen un trabajo fijo y pueden aportar una nómina. Tendrán que cumplir con las mismas exigencias que se requieren a otras personas. Aunque eso sí, podrán conseguirlos bajo mejores condiciones de contratación.

No obstante, si lo que desean es sufragar pequeños gastos (viajes con sus amigos, la adquisición de una moto, o sencillamente un desembolso no previsto) las cosas mejorarán al no necesitar de grandes cantidades para su financiación.

Dentro de la actual oferta bancaria, pueden encontrarse ciertas vías de financiación que se comercializan a un tipo de interés al 0%. Aunque pueda conllevar el pago de algunas comisiones pueden elevarse hasta el 2%, con el consiguiente esfuerzo por parte de los clientes más jóvenes, e indiferentemente del uso que se proporcione a estos créditos. Y finalmente, los préstamos blandos, que mejoran su posterior endeudamiento.

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Para que los clientes bancarios puedan ahorrarse unos pocos euros en la contratación de sus créditos se han desarrollado los formatos bonificados, que permiten a sus demandantes asumir unas cuotas mensuales mucho más asequibles, y que permiten alcanzar los importes máximos para afrontar estas operaciones comerciales.

No obstante, durante los últimos años han disminuido los créditos bonificados, y la oferta se reduce tan solo a una de propuestas que viene desarrollado el sector bancario. La principal características de estas propuestas consisten en que sus importes están destinados a financiar la adquisición de vehículos nuevos y, en donde se puede obtener bonificaciones domiciliando la nómina y un mínimo de tres recibos, realizando aportaciones al plan de pensiones o de ahorro, contratando un seguro.

Otras estrategias, por el contrario, se basan en generar un tipo de interés bonificado, que oscila entre tres cuartos y medio punto porcentual, con respecto a la oferta inicial. Y en la que se incluye un pequeño período de carencia al principio, que en cualquier caso raramente sobrepasará los tres meses.

Sin límites máximos en sus importes y con un plazo de amortización que llega hasta los 5 o 8 años son otras de las aportaciones de estos productos bancarios. No es vano, una de sus aportaciones es que puede reducirse el importe de la cuota mensual, y, por el contrario, alargar el plazo de amortización. Además, el tipo de interés de estos préstamos con cuota flexible se mantiene fijo aunque suban los tipos de interés del mercado.

El préstamo personal es otra de las opciones financieras más utilizada para la compra de vehículos por parte de los usuarios. En el que podrán también – cuando llegue el momento de pagar la última cuota final – refinanciar la deuda para ajustarla a sus verdaderas necesidades.

Cada entidad emplea estos créditos bonificados bajo diferentes estrategias para venderlos entre sus clientes, y en donde pueden anticipar hasta 60.000 euros, con un tipo de interés que está en torno al 9%, y con un sistema flexible para amortizar las cantidades demandadas.

 

 

 

 

 

 

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